La historia arranca con una pregunta incómoda que AMD simplemente no ha querido contestar de frente: ¿por qué FSR 4 sigue sin funcionar oficialmente en GPUs RDNA 2 y RDNA 3? Lo que debería haber sido una aclaración técnica terminó convirtiéndose en un momento bastante ridículo cuando un exresponsable del proyecto respondió con un meme, básicamente dejando claro que “mejor ni hablar del tema”.
Y ahí fue donde todo empezó a oler mal.
Porque no estamos hablando de una imposibilidad técnica evidente. Al contrario, ya hay pruebas de que FSR 4 puede correr en ese hardware, aunque no de forma perfecta. Es decir, no es que no se pueda… es que no quieren. Y cuando alguien que estuvo dentro prefiere esconderse detrás de un meme en lugar de dar una explicación, lo único que logra es confirmar que hay decisiones internas bastante cuestionables.
Mientras tanto, AMD guarda silencio, como si ignorar el problema fuera a hacerlo desaparecer. Pero la comunidad no es tonta. Cada prueba no oficial que aparece, cada usuario que logra hacerlo funcionar, deja peor parada a la compañía. Porque entonces la narrativa cambia por completo: ya no es una limitación técnica, es una limitación impuesta.
Y eso molesta, porque empieza a sentirse como la típica jugada de empujar a los usuarios a actualizar hardware a la fuerza, aunque el suyo todavía tenga vida útil. Una estrategia disfrazada de “avance tecnológico”, pero que en el fondo parece más un recorte artificial de compatibilidad.
Al final, lo más grave no es que FSR 4 no esté en RDNA 2 y 3. Lo realmente preocupante es la forma en que AMD está manejando la situación: sin transparencia, sin explicaciones, y con respuestas que rozan lo absurdo. Porque cuando tu mejor argumento es un meme… probablemente no tienes un buen argumento.


