Durante años, AMD vendió la idea de que sus Radeon eran “la opción inteligente” frente a NVIDIA. Más VRAM, mejor precio y rendimiento competitivo. Sobre el papel sonaba excelente. El problema es que el mercado ya no compra únicamente especificaciones; compra percepción, confianza y estabilidad. Y ahí es donde AMD vuelve a derrumbarse una vez más.
Ahora mismo en China está ocurriendo algo que deja muy mal parada a la marca: varias GPUs Radeon comenzaron a desplomarse de precio apenas poco tiempo después de su lanzamiento. Incluso modelos recientes como la RX 9070 XT ya están cayendo por debajo del MSRP, algo que normalmente no debería pasar tan rápido en una generación nueva.
Y aunque muchos quieran disfrazarlo como “buenas noticias para los gamers”, la realidad es otra. Cuando una tarjeta gráfica pierde valor tan rápido, el mensaje que transmite es brutal: la demanda no está respondiendo como AMD esperaba. Las tiendas necesitan deshacerse del inventario antes de quedarse atrapadas con hardware acumulando polvo en almacenes.
Lo peor es que AMD parece atrapada en un ciclo eterno. Generación tras generación promete competir seriamente contra NVIDIA, pero termina dependiendo de rebajas para llamar la atención. Y cuando tu principal argumento de venta siempre es “somos más baratos”, tarde o temprano el mercado empieza a verte como la opción de segunda categoría.
Mientras tanto, la RX 9070 XT sigue siendo una tarjeta potente. Pero incluso eso queda opacado por la sensación de que AMD nuevamente sobreestimó la demanda y terminó chocando contra la realidad de un mercado gamer agotado de precios inflados y promesas recicladas.
Esto deja una sensación incómoda para AMD: por más potente que sea su hardware, la marca sigue sin generar el mismo deseo ni la misma confianza que su rival.


