AMD está entrando a una etapa bastante extraña en 2026. Por un lado, la compañía vive un enorme crecimiento gracias al boom de la inteligencia artificial y los centros de datos, pero al mismo tiempo el mercado gamer comienza a resentir cada vez más los efectos de una industria que se está volcando casi por completo hacia la IA.
La situación empieza con algo que muchos usuarios ya notaron desde hace meses: armar una PC vuelve a ser caro. Las memorias DRAM y NAND han aumentado de precio de forma importante porque gran parte de la producción mundial se está destinando a servidores de inteligencia artificial y hardware empresarial. Esto deja menos disponibilidad para el mercado de consumo y, como consecuencia, laptops, tarjetas gráficas y componentes gaming terminan costando más.
AMD reconoce que esta presión está afectando directamente al sector gaming. La empresa espera una caída considerable en esta división durante la segunda mitad de 2026, mientras que los envíos de PC también disminuirían. Y aunque sus procesadores Ryzen y tarjetas Radeon siguen siendo competitivos, el problema ya no gira únicamente en torno al rendimiento, sino al costo total que implica actualizar un equipo.
Para muchos jugadores, el escenario comienza a sentirse parecido al de otras épocas complicadas del hardware: precios elevados, menor disponibilidad y consumidores posponiendo compras. Incluso quienes tenían pensado cambiar de GPU o armar una nueva computadora están reconsiderando el gasto, especialmente cuando la memoria se ha convertido en uno de los componentes que más impacta el precio final.
Paradójicamente, mientras el gaming se enfría, la inteligencia artificial continúa impulsando ingresos récord para empresas como AMD. El mercado tecnológico parece estar cambiando de prioridad rápidamente, y todo apunta a que durante los próximos meses la IA seguirá absorbiendo recursos, producción y atención de la industria, dejando al sector gamer enfrentando una nueva etapa de costos elevados e incertidumbre.


