La llegada de Panther Lake y la nueva gráfica integrada Intel Arc B390 ha sacudido el panorama tecnológico, marcando un antes y un después en lo que esperamos de una iGPU. A diferencia de las narrativas tradicionales que relegaban a los gráficos integrados a tareas de oficina, esta nueva arquitectura de Intel se posiciona como una opción seria para el gaming y la productividad, compitiendo directamente con soluciones dedicadas de gama media.
Lo que hace a la Arc B390 realmente impresionante es su eficiencia energética. Las pruebas comparativas muestran que, con un consumo de apenas 25W, es capaz de superar a la AMD Radeon 890M por un margen significativo de rendimiento. Además, Intel ha logrado resolver uno de los mayores problemas históricos de las laptops: la caída de rendimiento al desconectarse de la corriente. Con la Arc B390, el sistema mantiene casi intacta su potencia, perdiendo apenas un mínimo porcentaje de rendimiento al operar con batería.
Este salto tecnológico, acompañado de un avanzado soporte de escalado y multiframe generation que supera las propuestas actuales de la competencia, pone a prueba la posición dominante que AMD ha mantenido en el sector de las APUs. Mientras los usuarios observan este avance, el mensaje es claro: el mercado ha cambiado y, ante la falta de innovación real en otras plataformas, la competencia se vuelve más feroz que nunca, beneficiando finalmente a quienes buscan el mejor desempeño por su dinero.



