El mercado de los semiconductores está viviendo una situación poco habitual. La enorme demanda de memoria impulsada por la inteligencia artificial y los centros de datos ha provocado que la DRAM alcance un valor sorprendentemente elevado, hasta el punto de superar, por milímetro cuadrado de silicio, a algunos de los chips más avanzados fabricados con procesos de 2 nm.
Este cambio refleja cómo la memoria se ha convertido en uno de los componentes más buscados de la industria tecnológica. Mientras las compañías necesitan cada vez más capacidad para servidores, aceleradores de IA y sistemas de alto rendimiento, la oferta no crece al mismo ritmo, elevando considerablemente los precios.
Lo llamativo es que fabricar DRAM no requiere la misma complejidad que producir procesadores o GPU de última generación. Sin embargo, la presión del mercado ha cambiado por completo su valor comercial, haciendo que un componente tradicionalmente más económico pueda generar ahora más ingresos por superficie de silicio que algunos de los procesos de fabricación más avanzados del mundo.



