Intel llevaba años intentando entrar seriamente al mercado de las tarjetas gráficas, pero siempre terminaba viéndose como “la tercera opción”. La nueva Arc Pro B70 apareció casi en silencio, enfocada al sector profesional y tareas de IA, aunque las pruebas terminaron revelando algo mucho más interesante: esta GPU es capaz de superar a la Radeon RX 9060 XT en varios juegos y escenarios gráficos. Y ahí fue donde muchos empezaron a voltear a verla con otros ojos.
Lo curioso es que Intel no necesitó una GPU “gaming” pura para dejar en evidencia algunas debilidades de AMD. La B70 llega con una enorme cantidad de memoria VRAM, un ancho de banda bastante agresivo y una arquitectura Battlemage mucho más madura de lo que muchos esperaban. El resultado es una tarjeta que mueve juegos modernos con bastante solvencia, especialmente cuando entra en juego el Ray Tracing.
Y ese es precisamente el punto incómodo para AMD. Porque mientras NVIDIA sigue siendo el rey absoluto en tecnologías gráficas avanzadas, Intel ya empezó a acercarse peligrosamente… mientras AMD continúa arrastrando problemas en Ray Tracing generación tras generación. Ver una GPU profesional de Intel adelantando a una Radeon relativamente nueva no deja muy bien parada a la competencia.
Eso sí, la Arc Pro B70 no está diseñada para convertirse en una GPU masiva para gamers. Su enfoque sigue siendo profesional, con un precio y consumo alejados del usuario promedio. Pero el mensaje ya quedó claro: si Intel decide lanzar una versión gaming derivada de esta arquitectura, AMD podría tener un problema serio en la gama media-alta.


